29 de febrero de 2012

Nacionalismo bizarro

No puedo evitar escribir una entrada a vuelapluma un 29 de febrero, el “ante diem bis sextum kalendas martias”, ya que es un acontecimiento regulado cada 4 años, pero no por ello menos excepcional. Para excepcional, el 29 de febrero de 2000, acontecimiento que sólo se repite cada 400 años, y día en el que vi por primera vez "American beauty" (gratis, por cierto). Quizá es por eso que cada vez que pienso en algo "excepcional" mi cabeza lo asocia al 29 de febrero y a esa película.



Pero, quizá por donde vivo y de donde me siento, la fecha que precede al 29 sea más conocida, el 28 de febrero, día de Andalucía. Me gusta que se celebren este tipo de fiestas, pero no me agrada que se politicen, añadiendo además tintes de odios viscerales frente a otras regiones. Tan absurdo es reclamar como propio un pasado épico sin apenas relación genética, con civilizaciones tartésicas, fenicias, griegas, árabes, etc, por parte de los habitantes actuales de Andalucía, como pretender realizar agravios comparativos respecto a los emigrantes a otras regiones. Todo el mundo sabe que adalides de, por ejemplo, Cataluña, descienden de andaluces: Serrat, Buenafuente, Carme Chacón, etc. E iguamente, personajes internacionales como Jean Reno, John Galiano, Albert Hammond o Rita Hayworth descienden de andaluces.



Es más, según el mapa de mi (a veces) amiga Mar, a Andalucía le corresponde el lugar del desértico Dorne de 'Juego de Tronos', lugar de príncipes conquistados, malogrados para anexionarse al imperio.
Recuperando el significado original de 'bizarro', creo que es bueno sentirse orgulloso de tu propia tierra, donde te has criado, donde has vivido y compartido. Pero veo más importante reivindicar el lugar donde te sientes a gusto, donde creces personalmente, donde te encuentras feliz, lugar que no tiene por qué ser el mismo que donde naciste. Me parece tan elitista e ignorante juzgarte por tu lugar de nacimiento como por tu color, raza o forma de hablar.
Las redes sociales en Andalucía
Nos encantan las etiquetas, y si es para reírnos de nuestros vecinos más aún. Catalanes tacaños, aragoneses cabezotas, vascos brutos, Madrileños chulos, gallegos pasivos, andaluces vagos... Gilipolleces típicas de la clase de ignorancia que se cura viajando, evitando coger la parte por el todo. Hay de todo en todas partes.

En cualquier caso, como dice Loquillo, todas las banderas son para quemar, todas realizan una separación, un "nosotros y vosotros" irreal y absurdo. Seamos inteligentes, hamijos, y rechacemos separaciones absurdas entre nosotros.

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Miguel Hernández - Vientos del pueblo me llevan

14 de febrero de 2012

Dios los cría

El 14 de febrero está reconocido mundialmente como el día de los enamorados. Un día en el que se supone que le tienes que demostrar el amor a tu pareja (o no) de alguna forma simbólica (o no).



La historia de San Valentín es de casi todos conocida. En la Wikipedia podeis encontrar el mito de este santo que vivió en el siglo III y que, según la leyenda más popular, casaba soldados que lo tenían prohibido a escondidas del imperio romano, y, tras muchas vicisitudes, murió por ello entre terribles sufrimientos a manos del emperador Claudio II por la ola anticristiana tan de moda por aquél entonces.



El caso es que la festividad de San Valentín, basada en mito o realidad, hoy en día es una de las muchas fiestas importadas del otro lado del Atlántico, en el que en los institutos, según nos cuentan las series norteamericanas, se coleccionan postales y la popularidad de los pobres chavales se basa en el número recibido de ellas. Para estos casos, recomiendo la festividad del 12 de julio (o el 18 de diciembre, según países)



Ya hablé de esto hace tiempo, y me sigue pareciendo insuficiente. Sesudos estudios psicológicos avalan definiciones del amor, datos empíricos solucionan las condiciones necesarias para encontrar el amor verdadero (no confundir con el definitivo). Hasta los matemáticos tienen una recta polar y una ecuación para ello.

La curva generada por la ecuación polar ρ=a(1+cos θ)



La recta equivalente a la ecuación (x²+y²-1)³ = x²y³  

En mi opinión, y aunque suene a tópico, se ha de enamorar a tu pareja cada día. Normalmente me tachan de moñas por decir cosas como estas en voz alta, probablemente con razón, pero no veo qué tiene de malo reconocer que el amor es un edificio se construye día a día, que debe tener cimientos bien afianzados. Quizá las desilusiones propias de no ser correspondido deberían conseguir que tirara la toalla y gritara “¡Abajo el amor!”, o que hiciera caso a mi abuelita con aquello que me decía cuando era pequeño, “El amor es una mierda”.


Simples detalles sin importancia. Sigamos con los tópicos. Si hay que celebrar San Valentín, que se celebre todo el año. Si hay que regalar algo que simbolice lo que se siente por otra persona, no soy de los de regalar en una fecha señalada, ni mucho menos algo caro.

Prefiero regalar tiempo, consejos, abrazos, atención, caricias, conversación, interés, besos, cariño, comprensión… O sonrisas, anocheceres, una canción, un cigarro compartido (o un canuto, quien fume), echar una mano, ver una peli, hacer unas risas, compartir una alegría… O, si nos ponemos materiales, un libro que me ha gustado, una flor especial, un poco de chocolate, una cena casera, cambiar una bombilla o incluso ponerle pilas al mando.


Hasta podemos mezclar todos los anteriores, aplicarlo diariamente y entonces, sólo entonces, sabríamos lo que es vivir un San Valentín diario, aplicarlo incluso si no te sientes correspondido. Porque, al final, la correspondencia es lo de menos, lo importante es lo que uno sienta y lo que te salga espontáneamente sin miedo a las consecuencias. Decía Gregorio Marañón: “El enamoramiento es un estado de imbecilidad transitoria. El amor es superar ese estado juntos


Cuando tenía 18 años y era un anciano de 70 que lo sabía todo, escuchaba música clásica y veía ciclos de Truffaut y nouvelle vage, San Valentín me parecía la fiesta del cinismo. Ahora que tengo el doble, soy un adolescente que cada día sabe menos de nada, escucha a OK GO! y disfruta como un enano con Guy Ritchie, me lo sigue pareciendo. Hay cosas, como caramelizar lo que ya es dulce, que realmente no son necesarias.

Así que no me hagáis mucho caso si digo que le den a San Valentín y a su día del amor, que el amor no es estar enamorado, que estar enamorado no es hacer regalos chorras, que regalar no hace que te quieran más, que te quieran es un acto de voluntad, que amar a quien te ama es el sentido de todo esto, lo que nos diferencia de las amebas, y que decir “te quiero” son sólo palabras, fáciles de decir, difíciles de hacer creer.


En algún remoto lugar de internet, alguien sonreirá y vomitará un arcoíris. Al fin y al cabo, 14-02-12=0

Lo siento por ti :)

27 de enero de 2012

...Y los sueños, sueños son. O no

Llevo un tiempo dándole vueltas a ciertos temas a los que no había prestado atención nunca. “Nunca” es relativo; claro que les había prestado atención, pero no durante demasiado tiempo, sabiendo que el DZ del futuro sabría arreglárselas.

Pero el DZ del futuro se acerca peligrosamente a esta línea temporal, así que voy a darle una oportunidad. Hasta ahora, no había tenido ocasión de hacerlo, no se había dado la situación adecuada, o, en realidad, nunca me habían preocupado. El caso es que las circunstancias de los últimos meses me han hecho plantearme muchas cosas relativas a mi vida.

Esta no va a ser una entrada divertida ni aleccionadora, sino personal e intransferible. No voy a hablar de frikadas, música, cine, o voy a emplear muchas palabras vacías para contar algún chiste estúpido al final. Te lo advierto de antemano, por si tienes afán de crítica, aunque sea constructiva, para que dejes de leer en este momento.

Tampoco quiero aburrirte con mis historias. Aunque viendo el número de lecturas mensuales de este blog, me daré por satisfecho si se pasa de largo ante estas reflexiones.

También te advierto que voy a hablar de mis amigos, siempre con admiración: son el reflejo en el que me miro de vez en cuando para comprobar si voy bien en el desarrollo de mi vida. Algunos están casados y con hijos, otros siguen solteros, de otros hace mucho que no sé nada y, por último, está el grupo de impresentables que son mi debilidad, adorables canallas que siguen sin saber qué hacer con su vida y siguen huyendo hacia delante, riéndose de sí mismos.


¿Sigues aquí? Pues a lo que vamos. Tengo treinta y tantos años. Si me muero mañana dejaré un MAC, un par de guitarras, una tonelada de libros, unas cuantas figuritas frikis y dos blogs que no lee nadie (sí, este es un de ellos). Ese es mi legado, y no creo que ninguno de mis supuestos herederos se pelee por él.

Tengo amigos con los que he compartido parte de mi infancia, gran parte de mi adolescencia, y una pequeña parte de mi madurez. Amigos que se enorgullecen de conocerme, aunque lo hagan como quien ha ido a Nueva York y se ha hecho una foto en las Torres Gemelas. Puedes darte todos los golpes en el pecho que quieras reivindicando tu conocimiento del monumento, pero en realidad, sólo tienes un vago recuerdo y una foto que lo demuestra. De lo que había ya no queda nada, suponiendo que alguna vez llegaras a conocer lo que pasaba por dentro.


Pero son mis amigos, y doy gracias por tenerlos a ellos y no a otros. A ellos se supone que les va mucho mejor que a mí: hace muchos años decidieron que ya eran adultos y debían comportarse como tales.

Recuerdo una tradicional cena navideña en la que aparecí, como era tradicional, con unas cuantas tradicionales botellas de vino para beberlas tradicionalmente después de la cena, como marcaba la tradición. Después de unas cuantas horas soportando miradas despectivas de sus novias de entonces, asistiendo a conversaciones sobre trabajo, coches e inversiones de ellos, y el color del sofá, las cortinas o la cocina de ellas, juré que sería la última. Habían pasado a otro nivel, uno al que a mí aún me faltaba mucho por llegar. Aquella gélida noche volví a mi casa triste, con las botellas sin abrir (bueno, una sí que la abrí, pero fue después, solo, y además es un detalle sin importancia) y la seguridad de que no volvería a una reunión como esa jamás mientras no me sintiera agusto.

Hoy en día, son los orgullosos poseedores de esposa, retoños, hipoteca, un trabajo que cuelga de un hilo, en el mejor de los casos, arrugas incipientes y demasiadas ojeras. Enarbolan orgullosos sus trofeos vitales, mientras su ojo izquierdo parpadea espasmódicamente. Viéndoles, y, sobre todo, tratándoles, me siento aliviado de no haber tomado las decisiones que tomaron ellos en su momento. No es cuestión de criticarles ni de que se arrepientan, sino de que yo no quise decidir con 25 años lo que iba a hacer los próximos 60. En su momento, ni quería esa vida, ni estaba preparado, ni me veía seguro para asumir esos riesgos.

Lo confieso. Nunca he planeado a más de dos años vista, porque nunca he tenido claro cómo iba a ser el futuro. No soy tan ingenuo como para pretender controlar el destino del mundo. Joder, la sociedad en la que vivimos va a toda velocidad, y sigue acelerando. Hace 20 años ni siquiera existía Internet. Pero mi trabajo en los últimos 10 años no podría haberlo realizado sin esta maravillosa herramienta. ¿Quién sabe qué estaré haciendo y cómo lo haré dentro de otros 20?

Por otro lado, tampoco me veía construyendo un futuro incierto con las personas que estaban conmigo. Lo siento por ellas si se ilusionaron. Yo lo hice a pesar de todo.
Otra confesión. Nunca nadie ha dependido de mí, he contado con la seguridad paterna de una comida caliente y una cama blandita, de forma que, a pesar de todo, he podido buscarme la vida como he podido/querido. Pero eso no ha hecho que me acomode, ni mucho menos. Antes de acabar la carrera ya trabajaba en lo que podía (becario, mantenimiento informático, camarero…) para no depender económicamente de mis padres. Tampoco le doy demasiada importancia, muchos lo han pasado peor que yo.

Así que, más de diez años después, sigo con el supuesto rollo de “eterno adolescente”. Y digo supuesto porque es relativo. No creo que sea una persona irresponsable. Tampoco soy un fiestero empedernido, ni un calavera irredento. Simplemente, tomé otro tipo de decisiones porque sabía que no había llegado al final de mi camino, que me quedaban muchas fiestas por disfrutar, muchos bailes por destrozar, muchas botellas por matar, muchos ridículos que representar... Que aún tenía mucho por hacer.

Siempre he confiado en mis posibilidades. Sé que, pase lo que pase, levantaré cabeza y me adaptaré. Me considero una persona flexible, capacitada para hacer más cosas que lo limitado a una simple ingeniería. Programar aplicaciones, diseñar circuitos o supervisar ordenadores me parece tan apasionante como sexuar pollos, pero la mitad de divertido. No quería pasarme el resto de mi vida exclusivamente leyendo manuales técnicos, soldando transistores en cáscodo o calibrando puentes de Wein, lamentándome por lo que podría haber hecho y no hice.

Así que no lo hice. Cumplí con la condición de terminar la ingeniería (de una puta vez, hay que decirlo) y empecé a ver el cielo abierto. Podía hacer lo que quería, trabajar en una gran empresa, cobrar mi buena nómina, pedir una hipoteca que terminaría de pagar a los 70, casarme….

¡Que no, que es broma! Tenía otros planes.

Para empezar, trabajar en televisión. De lo que fuera, pero en televisión. Y lo conseguí.

Siguiente, salir de Madrid. Adoro esa ciudad de visita, pero odio vivir allí. Conseguido.

Y hacer periodismo. Y trabajar en comunicación. Y formar mi propia empresa. Y publicar en un periódico. Y escribir un libro. Y…

Conseguido, conseguido y conseguido. Ya lo he dicho, confío en mis posibilidades. Y lo que me queda.

Mis sueños no eran los mismos que los de mis amigos. Eso no es ni bueno ni malo. Sólo eran distintos. Diez años después puedo decir satisfecho que he cumplido todos los sueños que me planteé.

Pero de sueños no se come.

Es una mierda, pero eso no ofrece seguridad ni estabilidad a nadie. A efectos prácticos, sigo viviendo en casa de mis padres y no tengo un sueldo fijo. Cualquiera que se plantee un futuro conmigo es normal que piense “¿Dónde coño voy yo con este tío?”. Mis amigos puede que no sean todo lo felices que se plantearon en su momento, pero al menos tienen estabilidad y seguridad. Precaria, hipotecada, dependiente, pero tienen algo que ofrecer a sus parejas.

Y sin embargo, he sido inmensamente feliz viviendo mi vida en los últimos años, ejerciendo de mi libertad de decisiones. Con altibajos, con decepciones, con momentos muy miserables y desesperantes, sin apoyos, pero tomando mis propias decisiones y equivocándome YO, no haciendo lo que se esperaba de mí. Arriesgando, echándome para delante, jugándomela a una carta o tirándome a la piscina sin saber si tenía agua.

Y lo peor que me ha pasado es que he tenido que empezar de cero. Bien, lo he hecho muchas veces y no pasa nada. Me han salido un par de canas de más y he pasado un par de noches sin dormir, y a otra cosa.

El problema es que no vivimos en una cultura que alabe la iniciativa sino que valora el éxito en función de tu cuenta en el banco, a cualquier precio. Así que, dado que no nado en dinero, posesiones y concubinas, se supone que soy un fracasado. Todo el background que he comentado antes lo empleé en invertir en negocios que deberían haber funcionado. Qué cojones, funcionaban en otros sitios y también funcionaron aquí: las ideas eran buenas, innovadoras y daban resultados. Pero claro, ante una recesión a nivel mundial, ni todo el background, ni la experiencia, ni la sabiduría acumulada sirven. Las mismas ideas, las mismas inversiones que hace años generaban prosperidad en Madrid, Sevilla, etc, ya no funcionan. Y, por supuesto, aquellos que invirtieron en lo mismo deben estar arruinados. Al menos yo sigo con lo puesto.

Esto no es más que una mala racha. Siempre he sido un culo inquieto, no voy a dejar de serlo y sé que saldré de esta. Lo único que tengo que decir es que no creo que deba ser juzgado por la situación actual. Hay otros países donde se premia la iniciativa. España no es uno de ellos, aquí nos encanta decir "te lo dije". Francamente, me la suda.
Sigo pensando en el futuro, huyendo hacia delante, preparando el próximo movimiento. La diferencia, por primera vez, es que ya tengo edad (o quizá, que ya debo empezar a plantear estabilidad y seguridad a alguien más que a mí mismo) para hacer planes a medio - largo plazo.

Soy de los de “contigo pan y cebolla”. Es decir, no me hace falta mucho para ser feliz. Pero por dentro construyo catedrales. Hay a quien le gusto precisamente por eso.

Aunque también hay quien necesita esas catedrales en el mundo real. Y fuegos artificiales. Y estrellas fugaces. Y coros de ángeles….
Reconozco que he tenido pocas cosas claras en mi vida. Creo que casi todas las que he expuesto en esta estúpida e innecesaria entrada de este humilde blog. Pero cuando he tenido algo claro, como me ha pasado los últimos meses, he ido a por ello. Como un jodido cuchillo de acero caliente cortando mantequilla.

"Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad"
Antoine de Saint-Exupéry

No me pidas que te diga cómo será el color de las paredes de mi casa dentro de 20 años, porque no tengo ni idea. Pero sí te puedo decir cómo me sentiré: feliz, cumpliendo mis sueños.

COROLARIO
Si eres uno de mis amigos y has llegado hasta aquí, deja de echar espuma por la boca y sonríe, idiota. No me gustan las personas planas que no tienen nada que aportar. Me gusta la gente que me estimula, me sorprende y le echa un par de huevos a la vida.

PD: Básicamente, esto es lo que te quise contar y no pude

19 de enero de 2012

Locos, inadaptados y rebeldes

Hay una idea que me ronda estos días, que igual desarrollaré próximamente. ¿Cuál es la pregunta para ser feliz? ¿El 'qué' o el 'cómo'?

Ser feliz es distinto que un estado de ánimo o un estilo de vida. Ser feliz no es sólo una sensación o una suma de momentos. Ser feliz es más que una sonrisa o un deseo cumplido o una meta alcanzada. Ser feliz no puede encorsetarse a las fronteras del deseo o una aspiración.

Se es feliz o no se es. 'Qués' y 'cómos' son lo de menos

Tomo prestada la imagen de Juan Gómez Jurado sobre el discurso de Seteve Jobs. Genial.


8 de enero de 2012

Sois todos unos hijos...

...de puta. Y que nadie se mosquee porque según el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, llamar a tu jefe "hijo de puta" es una expresión muy común en el lenguaje coloquial.


No, si ya lo decían los muchachados cuando eran chanantes, que "hijo de puta hay que decirlo más":


Por cierto, que este sketch está basado en otro de Mr T:

A lo que vamos. Me temo que esto de considerarse idiota está más bien pasado de moda, así que para no parecer trasnochado he empezado esta entrada declarándome a la moda de las nuevas tendencias. Porque, claro, igual la sentencia sienta jurisprudencia y tenemos que empezar a referirnos así a nuestros jefes, amigos (bueno, a estos es más habitual) y familiares, o si no nos entrullan.

Gracias a esta sentencia no pasará nada cuando se lo digamos en voz alta a los guardias civiles que nos paran en las rotondas, a los canis que van a 200 km/h por ciudad con la música a toda ostia, a los niños que te tiran balonazos a la cabeza cuando pasas por un parque, o a los políticos imputados que van a los tribunales con su clá para reírse de la justicia. Es cuestión de ir practicando.

Así que desechad todo ese vocabulario tan antiguo como tontolapolla, muerdesquinas, culogordo, tontobobo, malparido, guacamayo, putón, pendejo, huevón, bujarrón, chachapera, zampabollos, rascavías, cazurro, desorejado, gaznapiro, ingeniero, cabrón, mamacallos, percebe, estúpido, botarate, cabezapolla, hipoglucémico, renacuajo, gurrumío, mediaostia, agkeroso, mameluco, gilipollas, inmigrante, comepollas, culofofo, periodista, carapán, pelocuerda, gafapasta, pagafantas, panchito, huelepedos, perroflauta, follaviejas, asaltacunas, gurumelo, o idiota, y empezad a usar este insulto tan "común y coloquial" como es HIJO DE PUTA.

La Justicia ha hablado

27 de diciembre de 2011

Felicitación

Mi felicitación navideña de este año. Instrucciones:
1º Procura que nadie te interrumpa
2º Baja la luz
3º Lee en orden y detente en cada imagen
4º Dale al play y sigue leyendo


Hay años en los que lo mejor que escuchas sobre ti mismo es...


Años en los que te echan en cara que...


Años en los que sabes que...


Años en los que la situación personal, política y social te recuerda que...


En los que te dan ganas de tirar la toalla y dejar de ser tú mismo


En los que no tienes respuesta para tantas preguntas


Pero recuerdas que la vida se compone de momentos, unos malos, otros mejores, momentos que has de agradecer, a Dios, al Universo, al Karma, al Monstruo del Spaguetti Volador, al Lado Oscuro, o a ti mismo, ya que la suma de tus momentos te hacen ser como eres


Porque incluso te atreves a apostar, con mucho miedo, por un sueño


Ya que hay algo que puede mover montañas, alterar conciencias, cambiar nuestra vida y hacernos mejores, aunque tengamos miedo de demostrarlo


Algo que nos vuelve un poco tontos

Algo que nos hace sentir alegres sin saber por qué
Photobucket

Aunque aparentemente no haya afinidad

Aunque parezca que tienes motivos para desilusionarte

Aunque a veces te sientas un bicho raro por decirlo en voz alta

Pero es entonces cuando sabes que eres capaz de todo

Porque, al final, por mucho que nos quieran obligar a pensar lo contrario, aunque nos tachen de románticos, moñas, soñadores o ilusos, hay algo más trascendente que inspira nuestros actos y mueve nuestros corazones

Así que, como en realidad la Navidad es una excusa como otra cualquiera para regalar buenos deseos

Para reunirte con tus seres queridos y dejar a un lado los rencores, aunque sólo sea por unas horas

Para echar la vista atrás y comprobar que, en realidad, lo que ha cambiado ha sido para mejor

Para olvidar la excusa navideña y trascender de lo meramente consumista

Porque en realidad hacen falta pocas excusas

Por todo esto y mucho más, os deseo que el año que viene sea maravilloso, seamos mejores personas, dejemos el miedo a un lado, hagamos lo que realmente queremos y, por supuesto, que se cumplan casi todos nuestros deseos

Si nos dejan, claro...

FELIZ 2012

PD1: Vale, ha quedado un poco powerpoint, pero qué coño, a que mola?
PD2: Bonus track, para los muy frikis


PD3: Es para ti, ya lo sabes ;)
PD4: Ha pasado un año y siento lo mismo. Aunque tú no me quieras, yo a ti sí

30 de octubre de 2011

Cine que inspira música

Supongo que todos conocemos miles de canciones que han puesto la banda sonora de películas, incluso que han salvado a la película misma. Canciones compuestas especialmente para la película, canciones armoniosas, canciones metidas con calzador (la primera vez que lo vi fue en la escena de las compras de "Pretty woman", tres canciones una detrás de otra, sin orden ni concierto).

Pero a veces la música también se basa en el cine. Hay canciones cuya inspiración directa viene de una película concreta, en la que se basa y cuyo argumento forma parte de la letra, y he procurado ser estricto en este post respecto a eso. Estoy seguro que habrá miles de ejemplos de grupos foráneos, pero, sinceramente, la mayoría de lo que ha venido a mi memoria han sido ejemplos de grupos españoles. Incluso he encontrado, para mi sorpresa, un par de temazos que no conocía. ¿Comenzamos?


1 - Hombres G - Lawrence de Arabia


Nunca se hará suficiente justicia a este grupo, demasiado perdido entre el fenómeno fan, tanto en los 80 como en la actualidad, adorado y odiado a partes iguales. La verdad es que sólo son un grupo de colegas pasándoselo bien, cosa que pude comprobar cuando les vi en directo hace unos años rodeado de cuarentonas y (para mi vergüenza) coreé como una quinceañera la mayoría de sus temas. Tienen bastantes canciones basadas en películas, sobre todo en los primeros discos: Matar a Castro, Venezia, Indiana Jones, Nassau, etc. Destaco esta canción, basada en la deliciosa película de David Lean, por ser del primer disco y, vaya, porque para ser de 1985 y no tener apenas producción, está muy bien.

2 - Los Nikis - La rebelión de los humanos


Canción basada en "El planeta de los simios", a la que le da la vuelta. Los Nikis fue otro grupo de amiguetes a los que la fama no se les subió a la cabeza, teniendo todos claro que no sería su futuro y simplemente tocaban para divertirse. También es otro grupo que nunca faltó a la fiesta del PCE, con sus versiones de otras películas como La naranja ya no es mecánica, Los niños del Brasil, o la nunca bien entendida El imperio contraataca. Recientemente han vuelto a coincidir, pero no, no vuelven.

3 - Deep blue something - Breakfast at Tiffany's


O lo que es lo mismo, "Desayuno con diamantes" en España, basada en el maravilloso libro de Truman Capote, aunque la letra habla de otra película de Audrey Hepburn, "Vacaciones en Roma". Grupo de un sólo éxito, que aún sigue en activo, pero del que no he vuelto a escuchar nada desde este tema.

4 - Amaral - Moriría por vos


Además de ganarse al público latinoamericano con el dichoso "vos", Amaral tuvo el acierto de referenciar este tema a una de las películas más desgarradoras de los últimos años, en los que Nicholas Cage no tenía que prostituirse para pagar a hacienda. "Leaving Las Vegas" es una magnífica película de perdedores, de esas imprescindibles que no quieres volver a ver nunca más (como "Hijos de los hombres"), en la que Amaral se basa para derrochar su melancolía habitual con canciones casi perfectas.

5 - Proppelerheads - On her Majesty's secret service


Antes que Groove Armada o los Chemical Brothers (o incluso David Guetta), este dúo británico de pinchas o DJ usaron más de 1000 discos de vinilo para hacer el enorme mash up que conforma este disco irrepetible, que gustó a profesionales, aficionados, clásicos y modernillos, y dejó a todos con la boca abierta. Tengo que reconocer que con ellos empezó a gustarme la música electrónica, jeje. Su dos temas más conocidos son Spybreak!, tema principal de "Matrix", y "History repeating", con el sacaron de su retiro en Mónaco a la mismísima Shirley Bassey, famosa cantante de los principales temas clásicos de las películas de James Bond. El tema que encabeza esta sección es un largo y animado homenaje a las películas del espía más famoso.

6 - Parálisis permanente - Un dia en Texas


Hay numerosos grupos punk que homenajean películas de terror de serie B. He elegido esta por ser la más audible, al menos para mis delicados oídos. Parálisis Permanente fue un grupo post-punk de mediados de los 80, surgidos por una segregación de varios miembros de Alaska y los Pegamoides, entre los que se encontraban Ana Curra y Nacho Canut, actual compañero de Alaska en Fangoria. Este clásico original fue versionada posteriormente por numerosos grupos aspirantes, y se basa en el famoso mockumentary "La matanza de Texas"


7 - Muse - Resistance


Qué decir de los británicos Muse que no se haya dicho ya. Así que si no los conoces, bichea un poco por internet. Este tema se basa en la película 1984, a su vez basada en el libro de Orwell, en el que se habla de la "policía del pensamiento", que es la encargada de vigilar el pensamiento único del partido en el gobierno. En caso de tener pensamientos impuros, se te traslada a la "Habitación 101" (numerosas referencias musicales también) para quebrar al infiel.

8 - Pedro Guerra - El marido de la peluquera


Pedro Guerra, con su sensibilidad habitual (más de una canción me resulta extremadamente empalagosa), se basa en esta deliciosa película francesa de 1990, llamada en España "Mathylde", para describirnos una pasión sensual, un amor sin prejuicios. La música de la película es del (atención) enorme Michael Nymann.

9 - Agua Bendita - El Señor de los Anillos


Pues el titulo lo dice todo, creo. Resumen en 4 minutos, y a ritmo de reagge, de la trilogía completa por parte de este grupo barcelonés. En su defecto podríamos decir que es una canción extremadamente friki, y realmente lo es, pero oyes, bailar en élfico también tiene su punto ("Oh Mithrandir, siempre Mithrandir")

10 - Iván Ferreiro - Farenheit 451


He dejado este tema para el final por dos motivos. Primero, no lo conocía, y tanto el tema como el vídeo me han dejado impresionado (tengo que investigar más al Ferreiro, creo que va a merecer la pena). Segundo, el tema se llama igual que la famosa película de Truffaut, basado asimismo en el famoso libro de Ray Bradbury (el mismo de "Crónicas marcianas"), pero no veo la conexión entre ambas, creo que sólo recoge el título, o al menos eso me parece a mí.


Si conoceis más canciones basadas en películas (de películas basadas en canciones, sólo se me viene a la memoria "Los Managers", basada en la canción de Kiko Veneno), no dudeis en decirlo en los comentarios

23 de octubre de 2011

La leyenda del sarcástico burlador


Han pasado catorce años. Esta mañana otoñal ha venido a mí sin pensar en ello, despertado bruscamente por las imágenes que describí con palabras hace tantos años y que aún siguen retumbando en mi cabeza. Oculto entre archivos y carpetas, ahí estaba este breve relato, prólogo de otros recopilados en un libro que no leyó nadie. 

Noviembre de 1997

Y entre la oscuridad penumbrosa de un sucio callejón, la figura avanza hacia la dudosa luz hasta detenerse. Entre las sombras se distingue su sonrisa con un toque de maldad, unos ojos con la chispa de la locura brillando en ellos. ¿Angel o demonio? Da igual. Él está por encima del bien y del mal. La raída gabardina cubre su cuerpo y sirve de alojamiento a la forma de sus manos. Su voz rompe el silencio. Es profunda pero alegre.

- ¿Queréis que os hable de ella? ¡Cómo describir con palabras a la flor prometida, al cantar de los cantares, a la más bonita de las criaturas de este mundo!

Su carcajada demente detiene su monólogo, pero pronto se interrumpe y continua hablando con su sonrisa permanente. Su voz refleja la pasión menos contenida, la ilusión menos desesperanzada.

- Os contaré que una vez fue mía, y os aseguro que ese día toqué el cielo. Desde entonces la busco entre sueños irreales como este. Sé que está allá afuera, en alguna parte, y algún día la encontraré. Mientras tanto, esta es mi historia, para quien la quiera escuchar.

Tras un giro brusco de cabeza, que agita la niebla, vuelve a mirar con ansiedad a un público que se esconde entre las sombras.

- ¿No la oís allá lejos? Su voz es el terciopelo que forra las habitaciones de los dioses, su piel el vestido que luce el Amor cuando se une a la Pasión. Pero oídme antes de partir: nunca se está tan lejos de ella como cuando se está a las puertas de su encuentro.

Comienza a caminar con rapidez. Sus pasos se pierden hacia el final de la calle. No deja rastro
tras él. Sólo el recuerdo de la locura de amor, la cara demente entrevista entre las sombras, las faldas de la gabardina ondeando y las nubes de niebla cerrándose tras su paso. Buscará en este mundo estéril, pero esta vez tampoco la encontrará. Ese es su destino, vagar entre las distintas caras de la realidad, por toda la vida, por toda la eternidad. Ella está en todos los mundos, en todas las realidades. Tan cerca, tan lejos, que sólo él la puede seguir.

Dejadle partir. Quizá otra vez vuelva a esta realidad a traernos desorden e inestabilidad con su pasión, con su amor. Mientras tanto, recordemos su presencia como faro en la duda, en el desasosiego, en la incertidumbre....


Catorce años después veo que sigo igual, enamorándome hasta el tuétano, apasionándome hasta la locura. Quizá debería empezar a madurar, lo que viene a ser aprender a limitar emociones, encapsular gestos, robotizar las reacciones. No actuar 
lobotomizado emocionalmente, hoy en día, puede ser un deporte arriesgado.

Pero hoy no voy a madurar. Y mañana, seguramente, tampoco. El proceso de desaprendizaje sigue su curso, cometiendo errores nuevos en las mismas situaciones, sintiéndome igual de querido y rechazado, a partes iguales.

Déjame decirte algo: tú también tienes derecho a que te quieran, a que te mimen y te cuiden, a que te digan cosas bonitas al oído y te abracen por las noches, a dormirte con un beso y despertar con una sonrisa, a que te acaricien cuando estás mal y se rían contigo cuando estás bien, a que te muerdan cuando necesitas sentir un escalofrío y te achuchen cuando tengas frío, a que hagan contigo lo que la primavera le hace a los cerezos. Derecho a todo, pero sólo si sientes el deber de quererlo.

....Pero cuantos más años cumplo creo que menos sé de nada. Y menos quiero saber.

14 de octubre de 2011

Buitres

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Esta historia es absolutamente real. Una de tantas que suceden cada noche en todas partes, a todo el mundo. Cuento algo personal de forma excepcional. La rescato de los recuerdos ya que estuve recordándola con unos amigos hace unos días y comprobé que se estaba fundiendo en las brumas de la memoria (¡sí, ya empiezo a tener batallitas!) y sería una lástima que se perdiera en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Pasó hace un tiempecito y aún se recuerda entre el círculo de amigos como el ejemplo del ridículo más espantoso que se puede hacer con una desconocida.

Discoteca de verano, 5 de la mañana. Luces estroboscópicas dejándote ciego, gente por todas partes y tres colegas un poco aburridos, observando los elementos de alrededor. Se estaba porque había que estar, buscando no sé qué. Supongo que algo parecido a algún tipo de escape de la rutina.

Go-gos aficionadas bailando encima de los altavoces, canis de pueblo enseñando los hombros de gimnasio con sus camisetas ajustadas, cabezas de cenicero moviéndose en una coreografía de marionetas, chicas embutidas en mallas que apenas pueden disimular la celulitis.... Definitivamente no era nuestro ambiente. 

Pero, oh sorpresa, a unos metros se colocan unas chicas un poco decentes. El típico trío: la guapa altiva, la fea seria, y la bajita graciosa que saluda a tooooodos sus amigos. 

Evidentemente, terreno abonado para que unos chicos elegantes y educados actuaran en consecuencia. Pero las cosas no iban a ser tan fáciles. Uno de nosotros estaba muy borracho para decir nada coherente, yo no estaba en condiciones mentales (ruptura reciente) como para jugar. Así que el tercero tenía la evidente responsabilidad de cumplir con lo que se supone que tenía que hacer: la pelota estaba en su tejado. 

Los tres habíamos realizado unas cuantas pruebas de subida de autoestima durante las calurosas noches de verano, con resultados un tanto fallidos. Teníamos, necesitábamos, dar el espaldarazo definitivo para terminar la noche un poco contentos. Animé a nuestro campeón para que le dijera algo a la chica que le gustara. No se anduvo con medias tintas: “vale, a la guapa altiva”. 

No podía ser de otra manera. Pero, aunque no estaba en mi mejor momento para juzgarlo, personalmente no lo vi como opción. Sin embargo, él ya había elegido: o eso o se iba a casa. Le pregunté qué le iba a decir. Respondió en seguida: 
- Le voy a preguntar si no está harta de que le entren tantos buitres. 
Me parecía una entrada un poco brusca, no muy adecuada para la situación, pero le vi tan embalado que no di mi opinión sobre la conveniencia de esa frase. ¿Quién era yo para juzgarlo? Igual hasta funcionaba.
Lo siguiente es una transcripción no literal de lo que pasó, ya que entre los metros de distancia, la música atronadora, y la evidente necesidad de disimular, no puedo autentificar la veracidad de la conversación. Sin embargo, reuniendo testimonios, he podido armar esta descripción de los hechos. Lo que sí pude ver en todo momento fue la cara de altiva estúpida inmutable de ella, que no cambió hasta el final.

Nuestro amigo, el tercero, se dirigió hacia el grupo de féminas con decisión, y con más decisión aún habló a la chica que le gustaba. Más o menos el diálogo fue así:
-          ¡Hola! - sonrisa
-          Hola… - mirada de reojo con desprecio
-          Oyes, ¿no estás harta de que te entren tantos buitres?

Música atronadora, demasiada gente alrededor chillando…
- ¿Qué? 
- Que si no estás harta de que te entren tantos buitres 
- ¿Qué? 


Recordemos que estaban al lado del altavoz y, además, no hay más sordo que el que no quiere oír. Mi amigo empezó a ponerse nervioso y alzar la voz, ya que el factor sorpresa, que pensaba emplear, al ser su única arma, se estaba empezando a resquebrajar.

- ¡Que si no estás harta de que te entren tantos buitres! 
- ¿Que si no estoy harta de qué?
- ¡De que te entren tantos buitres!

Debo aclarar que este fue uno de esos momentos en los que el universo se sincroniza para formar una maravillosa entropía que parece dirigida sólo a la conclusión de ese momento. Quién sabe si, en un pasado remoto, esa estrella no hubiera refulgido con tanta intensidad, o aquél protozoo hubiera decidido quedarse un rato más sin desdoblarse con el milagro de la mitosis, se hubieran desencadenado los acontecimientos que concluyeron en ese instante. 

Mi amigo crispado por el esfuerzo, los puños cerrados y los ojos fuera de sus órbitas, olvidada ya la timidez y tratando de hacerse entender. Quizá fuera el destino o la confluencia de una serie de circunstancias que se habían iniciado millones de años antes, que el equipo falló durante unos segundos y todo quedó en silencio, en el mismo instante en el que mi amigo inspiraba aire para exclamar…

- ¿Tantos qué? 
- ¡¡¡BUITRES JODER, BUITRES!!! 



Lo siguiente fue evidente. Ella se tapó el oído con gesto de dolor y le miró con cara asesina. Primero las amigas, y luego los de alrededor, miraron a las dos siluetas con preocupación, una mirada que se fue propagando por una pista en silencio que instantes antes retumbaba al ritmo machacón de la música de baile. Por un momento fueron el centro de atención de 300 personas alocadas. Creo que hasta el DJ vaciló unos instantes antes de pinchar el siguiente tema tras escuchar el exabrupto.

Mi amigo, sabiéndose el centro de atención, se dio la vuelta con los brazos tensos colgando y los ojos desorbitados e inyectados en sangre. Enseñando los dientes en un rictus cercano a la apoplejía, caminó a trompicones los metros que le separaban de nosotros (aguantándonos la risa) y se limitó a comunicarnos un "Me voy" sin detenerse. 


Lo reconozco, es cruel, puede que hasta deba arrepentirme, pero recordar esta historia es uno de los pocos placeres culpables que me permito de vez en cuando. Quizá no debería haberlo hecho de forma tan descarada (aunque no fui el único), incluso a lo mejor debería haber dejado esta historia en el rincón de la memoria donde se archivan los ridículos masculinos provocados por la imperiosa necesidad de amor conyugal


El caso es que me estuve riendo a mandíbula batiente lo que quedaba de noche (incluidas agujetas en el estómago al día siguiente), durante los días posteriores, e incluso hoy, años después. En definitiva, un hecho lamentable que ahora comparto con vosotros para la risión generalizada.

PD: Chicas, id con cuidado. Están por todas partes...

Obsequio de una cena romántica previa para dos personas
a quien responda a esta propuesta