3 de abril de 2011

Las canciones ESPAÑOLAS de mi vida

Continúo con el post que, a mi parecer, había quedado cojo, hablando de las canciones que han puesto banda sonora a mi vida. Esta vez son canciones españolas, aunque me vais a permitir que haga trampa con algunas de las reglas que yo mismo me propuse: ni son diez, ni son estrictamente españolas o cantadas en español, ni he podido evitar repetir autores, aunque he sintetizado todo lo que he podido.


Sin ellas, la banda sonora de mi vida estaría ciertamente incompleta, aunque todas me siguen poniendo los pelos de punta, especialmente la última. Me ha resultado curioso que es bastante difícil encontrar algunas canciones en youtube, sólo versiones y actuaciones en directo, cosa que no me ha pasado con las del post anterior. Es que ya se sabe que la mano de la $GA€ es larga (sobre todo la que recauda) y eso de difundir la cultura tiene un precio.


Como en el post anterior, están en orden cronológico y las acompaño de una breve explicación, espero que os gusten. Amigos, pasen, vean y disfruten.


1º Alaska y Dinarama – Cómo pudiste hacerme esto a mí
Aunque cueste creerlo, hubo un tiempo en que durante las navidades, la televisión emitía programación infantil por la mañana. Tengo recuerdos vagos de Teresa Rabal en Juvenalia, de pasarme media mañana esperando la peli de dibujos japoneses (ahora se les llama ‘manga’), de escuchar esta melodía pegadiza que imitaba las cabeceras de los seriales yankis de la época (Los Colby, Falcon Crest, etc), incluso de tararear con algunos colegas de clase frikis el estribillo. Ahora sé que el talento de Carlos Berlanga hizo este milagro de dar calidad a un refrito con pretensiones de la movida madrileña. Después vendría ese milagro televisivo irrepetible que fue “La bola de cristal”, pero esa es otra historia.



2º Radio Futura – No tocarte
Ya he dicho alguna vez que mis hermanos fueron indirectamente mis mentores musicales. Cuando Radio Futura editó “La ley del desierto/La ley del mar” se revolucionó el mundo musical español con un disco fantástico de principio a fin que marcaba un estilo propio. Estos punkarras encubiertos convertían su “Escuela de calor” en un himno multigeneracional. Recuerdo que me llevé el vinilo un fin de semana para escucharlo, y el domingo por la noche mis hermanos casi me matan porque no habían podido pincharlo en la discoteca (menos mal que no lo rayé). “No tocarte” me gustaba especialmente porque no la entendía, aunque suponía que hablaba de cosas de mayores. Vamos, de sexo. Esta versión con Miguel Ríos es lo más parecido que he encontrado a la original.



3º Camino Soria – Gabinete Caligari
En el último momento, grabé el disco completo de Gabinete antes de irme a Irlanda durante dos meses. No podía imaginar que marcaría un antes y un después en mi madurez musical. Es una pequeña gran joya de la música española, un disco de los que ya no se hacen, con canciones eclécticas entre las que destaca especialmente este grandísimo tema que puede escucharse hasta el infinito. En un programa que presentaban el Gran Wyoming y Óscar Ladoire llamado “A media voz”, Gabinete interpretó esta versión en directo que es para caerse de la silla (bendito youtube).



4º Hace tiempo – Héroes del silencio
Aquí hablamos de palabras mayores. Los Héroes han marcado mi vida, para mí han sido como para otras generaciones fueron los Beatles o los Rolling. Ni sé las veces que les he visto en directo, siempre que pude, incluso cuando eran teloneros. Melodías y letras que me han hecho volar desde aquél 1988 en el que aborrecí el “Héroe de leyenda” (y lo sigo aborreciendo). Casi todo su repertorio es para enmarcarlo en la pared de la nostalgia, pero esta canción tiene un significado muy especial para mí. Recuerdos adolescentes de añorar a mi primer y último gran amor tumbado en la cama con los cascos a todo volumen, rabiando porque era imposible, porque sabía que éramos unos críos y cambiaríamos, y yo no quería cambiar lo que sentía. Lo irónico es que conseguí no cambiarlo.



5º Cuando el mar te tenga – El último de la fila
A veces me pasa, que hay grupos que no me gustan, que no soporto. La voz, el estilo, no sé, pero no puedo con ellos. Y a veces también me pasa que esos grupos publican una canción que me fascina. Es el caso de esta preciosidad cargada de positivismo, que me hacía sonreír cuando estaba jodido y me animaba cuando ya no podía más. Merece estar aquí por ello, y porque recoge ese proverbio árabe tan de aplicación “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”, porque habla de aparecer cuando nadie mira, de no hablar de amor sino de hacerlo, de irse lejos, muy lejos...



6º Para no olvidar – Los Rodríguez
En los 90 tuvimos la enorme suerte de poder escuchar a este fantástico grupo rebosante de talento por todos sus integrantes individualmente, conformando un todo maravilloso llamado “Los Rodríguez” (en mi opinión, por separado sólo Calamaro se salva). Con “Para no olvidar” me pasó como con One de U2, fue un amor a primera vista, un acto irremediable de enganche instantáneo, con descripciones muy precisas de mi vida en aquél 1996. Una canción en la que el talento sobrepasa cualquier expectativa y la guitarra de Raimundo Amador acompaña con alegría una letra bendecida por la inspiración. ¿Para qué contar el tiempo que se ha ido?



7º La flaca – Jarabe de palo
Todo el mundo está harto de la cancioncita, incluso el mismo Pau Donés lo está, según dijo en el libro que acompaña “Orquesta reciclando”. Pero no lo puedo evitar, la escuchaba en el 96 antes de que se hiciera famosa, en un magnífico álbum debut que traía lirismo y medio tiempo a una vida que andaba un poco perdida. Un día me encontré con Pau Donés en Malasaña, y me resultó chocante ver que ese mequetrefe mal vestido había compuesto canciones tan imprescindibles. La saqué con la guitarra con poco esfuerzo y siempre ha sido uno de los hits más solicitados en fiestas y borracheras. La pregunta es cuántas flacas habrá habido.



8º Encadenados – Búnbury
Sorprendió a propios y extraños con un disco que no tenía absolutamente nada que ver con lo que había hecho hasta el momento. Búnbury se reinventaba empezando de cero, mezclando música electrónica con su chorro de voz tan particular. Al principio no pude con él, un creyente de los Héroes como yo no podía simplemente tragar con todo. Pero coincidió con la época en que empecé a aceptar que la música electrónica me gustaba (un proceso largo y delicado, además de arriesgado) y él también lo aceptaba. Elijo ésta canción porque nunca se la he escuchado en directo, con lo que no la ha cambiado como ha hecho con otras (la mayoría, para peor). Me encanta el minimalismo de la música y la sutil sexualidad de la letra.



9º La última carta – Los cucas
Vale, que es la canción más comercial, evidente y petarda de las dos listas, pero me gusta, coño. Además estos chicos gaditanos siempre me han caído muy bien, con letras comprometidas distintas a lo típico. Me pasé medio año escuchándola, añorando un amor que se fue, y luego les vi en directo con ella. Catártico...



10º Adiós, compañeros, adios – Búnbury
Me permito la licencia de repetir personaje, porque dio un cambio bastante importante entre la 8º y ésta. Aquí ya estaba enamorado de Sudamérica, empezó a imitar su acento y a componer allá donde se inspiraba, muchas veces en lugares muy recónditos. El magnífico disco doble “El viaje a ninguna parte” me acompañó en una época muy chunga, disco que se cerraba con éste himno a la esperanza en el futuro. Mis amigos están avisados de que algún día les mandaré un mensaje que diga: “Hoy abandono el país por una buena temporada. Las cosas se pusieron feas...”



11º Entre caníbales – Soda Stéreo
Allá por el 90, un nuevo compañero de clase recién llegado de Argentina me descubría este grupo y me abría los ojos a la realidad de la música rock hispana. Un año después les vimos en directo, a dos metros de nosotros. Acostumbrados como estaban a llenar estadios por medio continente americano no creo que les hiciera mucha gracia tocar para 100 personas en una sala de 500, así que su gira por España fue bastante efímera (aunque aún conservo la púa que le robé a Cerati, jeje). Esta canción pasó sin pena ni gloria en su mejor disco “Canción animal”, pero la recuperaron para el directo de la MTV. Y es ésta (y no otra) la versión que recuperé hace unos años y que me sigue encantando cada vez que la escucho. De nuevo, sexualidad a flor de piel e instintos básicos desatados. Delicioso.



12º La felicidad – Bushido
Un grupo imposible, en un disco difícil de oír, con una producción soberbia que nunca llegó a tener repercusión. Sin embargo, la dulce voz de Shuarma, los coros de Búnbury (de nuevo, por supuesto), el positivismo de la melodía, la ingenuidad de la letra, la fuerza del final… Es un nosequé que hace única esta canción.



BONUS TRACK
13º Hermanas Sister – Standing in the shadows
Nuestro país ha perdido la oportunidad de reconocer a uno de los mejores grupos que lo ha poblado, comercialidad en detrimento de calidad. El problema de este grupo es variado: guitarras acústicas demasiado virtuosas, letras en inglés, una cantante con una voz no muy comercial… Y sobre todo, ser un grupo protegido por la $GA€, razón por la cual seguramente no he encontrado nada (NADA) en youtube y he tenido que subir de mala manera esta canción (a ver lo que dura colgada). Recomiendo encarecidamente que escucheis los dos discos de este maravilloso grupo cuyas melodías no han envejecido nada en 15 años.


“Standing in the shadows” es una rumba cantada en inglés, una pequeña maravilla que me lleva acompañando desde hace mucho y aún me emociona. Una canción de desamor, de súplica y resignación porque él/ella está con otra/o. “Who am I? Where are you? Are we supposed to be?”



Y con esto termino. Espero que lo hayais disfrutado casi, casi tanto como yo.

26 de marzo de 2011

Las diez canciones de mi vida

Envidioso perdido por la gran idea de El País de “pinchar” durante toda la mañana las 40 canciones que representen los 40 años de ‘Disco Grande’ de Radio3, dirigido por el infatigable Julio Ruiz, ayer me decidí a hacer lo mismo con las canciones de mi vida. En qué hora…

Nunca he dicho “esta canción es la mejor” o “es mi favorita”, más que nada porque sé que tarde o temprano me acabaría cansando o la acabaría quemando. Pero lo que sí me atrevería a decir es “en la banda sonora de mi vida, esta canción sonaría”. Así que, completamente dispuesto a acabar esta entrada del blog lo antes posible, me dispuse a apuntar rápidamente canciones que aún resuenan en mi memoria. De nuevo, en qué hora…

Cuando llevaba más de cien decidí parar y empezar de nuevo, porque me estaba dejando llevar por lo que me gusta y no por lo que realmente pretendía, formar la banda sonora de mi vida. Decidí poner ciertos límites:
  • Sin canciones españolas, más que nada porque eso va a dar para otro post. Además, cierto individuo llamado Búnbury estaba acaparando buena parte de la lista
  • Limitar una canción por grupo, independientemente de si es versión o no
  • No más de diez, conceptualizando como “banda sonora” los límites habituales de un disco y la capacidad de aguante de quien lo escucha
  • Debe ser música que me haya acompañado en algún momento importante, que ponga sonido a mis recuerdos de esa época, sin importar su comercialidad
  • Y, por supuesto, música que me siga gustando, que no haya quemado (demasiado) y que pueda escuchar ahora y siga sintiendo un escalofrío
Sadgasm, el grupo que inauguró el grunge
Así que, tras horas y horas recordando y decidiendo, aquí está la lista. No están todas las que son, pero desde luego son todas las que están. Están en orden cronológico con una breve explicación en cada una. Que las disfruteis.

1º One step beyond – Madness
Mis primeros recuerdos infantiles tienen este ritmo de fondo. Mi hermano pinchaba esta canción una y otra vez y recuerdo que se la pedía como “la del saxofón”, mientras empezaba a sentir cómo vibraba mi cuerpo al ritmo endemoniado del ska de Madness. Debió ser muy divertido ser un adolescente en esa época.



2º You’ve got to hide your love away – The Beatles
Harto de la música disco de los 80, de la electrónica de los Pet Shop Boys y de escuchar radio fórmula, casi sin querer empecé desde el principio. De verdad que no me gustaba la música de la época, no era snobismo ni nada. Volví al rock and roll: Chuck Berry y demás movían mis pies, pero las tenía tan oídas que seguí adelante hasta llegar a los Beatles. El disco rojo y el azul, prestados por un compañero de clase, me abrieron los ojos al mito en vida del grupo que cambió la música popular para siempre, con el eterno John separando el buenrrollismo del grupo desde el principio. Mi canción favorita de siempre. Tuve el honor de ver a Elvis Costello este verano interpretándola, delicioso.



3º All along the watchtower – Jimi Hendrix
Lo bueno de tener hermanos músicos es que de vez en cuando te pueden prestar joyas casi desconocidas. Andaba empezando a tocar la guitarra y llegó a mis oídos este despropósito (que superaba de aquí a Lima al original de Dylan) interpretado veinte y pico años antes por este genio total zurdo, que murió ahogado en su propio vómito después de inventar absolutamente todas las técnicas de interpretación actuales con su guitarra, mérito aún no superado. Lo primero que hice cuado fui al Hard Rock de Londres fue fotografiar la guitarra que quemó en Woodstock. Ahí lo dejo



4º There is a Light that never goes on – The Smiths
Andaba quejándome a otro de mis hermanos de la basura que era el single de Mikel Erentxun de su primer álbum en solitario, no me extrañaba que Morrisey le hubiera dado plantón en su presentación en Londres. No tardé en confirmar minutos después, y tras oír el original de manos de mi hermano, lo acertado que estaba con mi apreciación. Letra, música, cadencia y producción en estado de gracia. Canela fina para un adolescente que llegaba con quince años de retraso a los Smith.



5º One – U2
Aquí poco hay que decir, fue un amor a primera vista. La primera vez que la oí, antes de que terminara supe que la amaría para siempre. Ni siquiera las ridículas autoversiones posteriores con intérpretes femeninas han conseguido que la odie. Somos uno, pero no somos iguales.



6º Sweet child ‘o mine – Guns ‘n roses
Aquella primavera del 92, un amigo accidental del cole pretendía que me gustara Metallica, y empezó la lección con Saratoga. Ahí pensé que nunca entraría por el heavy metal, mientras me tapaba aterrado los oídos. Como último recurso, me puso a “este grupo que es más blandito”. En mi cabeza resonó la intro imposible de Slash en los límites del mástil de su guitarra y empecé a prestar atención. “Coño, un ruido que me gusta”, pensé, y le pedí prestada la cinta. Ese verano casi enloquezco cuando se la pedí al DJ de la cutre discoteca donde intentaba pasar la noche y la puso. Me había enganchado.



7º Wonderwall – Oasis
En una convulsa época de cambios amorosos, con la seguridad de que había metido la gamba, aunque no encontraba dónde, ese otoño del 95 Héroes del silencio sacaba su último álbum presentable y Oasis, ese grupo de hooligans que me habían enganchado en el Maravillas, sorprendía a propios y extraños con esta preciosidad. Canción que me acompañó durante mucho tiempo y borracheras, haciendo cosas muy raras en mí. Que yo sepa, es la canción más rápida en ser versionada, ya que, a los dos meses de sacar el disco, ya tenía su inútil versión en la efímera modalidad lounge.



8º Since I’ve been loving you – Led Zeppelin
Nunca hubiera creído que cuando Page y Plant sacaron su supuesto acústico de la MTV con el mítico “No quarter”, descubriría a mi grupo favorito de música. En aquél momento, para mí eran dos vejestorios con mucha caña, pero, madre del amor hermoso, estaba abriendo la caja de Pandora. Ahora soy el orgulloso poseedor y escuchante constante de toda la discografía de Led Zeppelin. Esta canción en concreto suena entre recuerdos de playa y nuevas esperanzas. Page dándole patadas a la Filarmónica de Londres en Egipto mientras me dejaban sin aliento.



9º Breaking the girl – Red hot chilli peppers
Maldita Telefónica y maldita FNAC, que juntas me abrieron las puertas del funky californiano. La primera por un anuncio en el que sonaba “Under the bridge” en la primavera del 99, y la segunda por poner este maravilloso disco a 600 pesetas. “Blood sugar sex magik” amigos, 72 minutos de un no parar de bailar (y que recomiendo encarecidamente en sesiones de buen sexo, aunque haya que levantarse a ponerlo de nuevo). Aunque es complicado quedarse con una de las 3 ó 4 canciones brillantes de este disco, elijo esta, la más lenta, por la fuerza que tiene.



10º Thrill is gone – BB King y Gary Moore
Es que tiene que ser solamente esta versión, ni la original del Dios BB King ni cualquier otra versión. Ésta. Un directo en estado de gracia en el que se enfrentan maravillosamente la técnica con el sentimiento, satisfaciendo todos los paladares. Sólo déjate llevar y recupera la pasión que se ha ido (pero ten cuidado no te caigas de la bañera como me pasó a mí)



BONUS TRACK
11º Sympathy for the devil – Rolling Stones
Como los buenos, añado un bonus track que, como soy tan generoso, no limito a la edición coleccionista. Ni la versión de los Guns ‘n Roses ni ostias (que está de puta madre, pero no es lo mismo), la original de los Rolling suena en cada uno de mis cumpleaños desde hace muchos años. Es mi auto regalo, para recordarme que por muchos años que cumpla, si todo va mal siempre le puedo vender mi alma al diablo y así terminar de estropearlo todo.



Próximamente, Las diez canciones en español de mi vida

18 de marzo de 2011

Si piensas que estás jodido...

...Más jodido lo está él











Efectivamente:
"EN PARO
DINERITO PA COMER"



Hasta para el pienso hay crisis, HOYGAN!

13 de marzo de 2011

Me gusta

Como todo ying tiene su yang, en respuesta a este post que escribí hace tiempo propongo esta nueva entrada. He de decir que me ha costado bastante menos que el otro, y me dejo bastante en el tintero.


Las 100 cosas que más me gustan son:

1.      Ver llover por la ventana
2.      Las patatas fritas de churrería, gorditas y sin sal
3.      Volver a ver una película que me ha fascinado
4.      Releer un libro y encontrar detalles en los que no había caído
5.      Una larga sobremesa inesperada
6.      Las bromas absurdas a tiempo
7.      Hacer regalos porque sí
8.      Las mariposas en el estómago
9.      Las mujeres con las que se puede hablar
10.  Contar historias
11.  Que me convenzan de que no tengo razón
12.  Que le vaya bien a la gente que quiero
13.  Las personas que luchan por sus sueños
14.  Notar que le gusto a alguien
15.  Apoyar la cabeza en las piernas de una mujer
16.  Las sonrisas
17.  Escuchar una canción que me diga algo
18.  Empezar de cero


20.  Ver mis pasos en la arena
21.  Los pimientos del piquillo rellenos de pescado
22.  Un domingo soleado con buena compañía, lejos de cualquier parte
24.  Un plan repentino improvisado
25.  Las personas que actúan con naturalidad
26.  Que una chica me diga que le gusto
28.  Sentirme abrazado
29.  Mirar el fuego
30.  Recordar un libro que me ha fascinado
31.  Estar solo (en el espacio)
32.  Partirme de risa con un cómic o un libro
33.  Que el coche funcione como la seda
34.  Cumplir sueños
35.  Debatir con educación
36.  Las pechugas en salsa que hace mi madre
37.  Los sombreros
38.  Tocar un blues con la guitarra
39.  Las sobradas de Bender
40.  La tecnología útil
41.  Saber que alguien me está llamando por otro motivo distinto al que me dice
42.  Escribir historias


43.  Descubrir algún grupo de música que luego se pone de moda
44.  Cantar mientras hago cosas
45.  Un ron dulzón con limón&nada
46.  Que me feliciten por mi trabajo
47.  Dormir (como un tronco, hoyga)
48.  Hacerme el canalla
49.  Conectar con alguien (hombre o mujer)
50.  Probar sabores distintos
51.  Realizar con más de dos cámaras
52.  Cocinar
53.  El olor a tierra después de la lluvia
55.  Dormir enredado
56.  Ponerme el albornoz después de la ducha
57.  Los primeros besos
58.  Resolver acertijos
59.  Las mañanas soleadas al aire libre
60.  Una reunión familiar sin movidas
61.  Cuando la informática funciona como debería
62.  Pagar mis deudas
63.  Tocar la guitarra con gente
64.  Que me entre la risa cuando estoy jodido
65.  Tener dinero suficiente en el banco


66.  La ópera
67.  Una foto improvisada que queda fantástica
68.  No peinarme
69.  Las frases de famosos clásicas (gracias JuanMa!!)
70.  Las personas educadas
71.  Los niños con chispa (casi todos)
72.  La independencia
73.  Las clases bien explicadas
74.  Utilizar expresiones nuevas
75.  Revivir buenos momentos
76.  Recuperar la fe en mí mismo (varias veces al día)
77.  Tener margen para la improvisación
78.  Los domingos lluviosos
79.  Hacer las cosas con tiempo
80.  Escuchar a una banda callejera de jazz


81.  Que se acuerden de mi nombre
82.  Las mujeres valientes
83.  Hacer entrevistas
84.  Encontrar respuestas a mis paridas en las redes sociales
85.  La lealtad
86.  Encontrarme en situaciones surrealistas sin proponérmelo
87.  Tomarme un té a media mañana
88.  Elegir y ser elegido
89.  Envolver y desenvolver el papel de regalo sin romperlo
90.  La chispa del inicio de la borrachera
91.  Las gafas de sol
92.  No usar reloj
94.  El sexo, sin prisas
95.  Las miradas/sonrisas cómplices
96.  Las manos amigas inesperadas
97.  Las revoluciones que duran lo justo
98.  Disfrutar de mi casa limpia
99.  Que me abrochen los pantalones


...y 100, reírme de mí mismo

8 de marzo de 2011

Evolución de internet

Como todo el mundo sabe, no hay nada más placentero que estrangular un gatico. Igualmente, internet, que está hecha de gaticos, debe su evolución y subsistencia a los usuarios que suben fotos de los tiernos mininos.



Internet y los felinos, año a año.
1969: Se ponen en funcionamiento los primeros nodos de ARPAnet en distintas universidades americanas. Se envía el primer retrato de un gato -un “british shorthair” llamado Muffin, mascota del Massachussets Instite of Techonology- de un ordenador a otro. Tarda tres días en llegar, dando como resultado una imagen muy primaria tal que así: >:-(
1972: Primera demostración pública de ARPAnet. Muffin se queda atascado en un condensador dando lugar a una escena muy graciosa. Para poder explicárselo a sus colegas de Stanford, los “padres de Internet” inventan el correo electrónico.
1974: Se publica el protocolo de Control de Transferencia (TCP: “Transfering Cats and Pussies”). Primera foto en la Red de un gato con obesidad mórbida.
1992: El CERN de Ginebra facilita el código para enlazar información hipertextual sobre la Red (Http) y se establece la primera red mundial (World Wide Web, WWW). La WWW es un conjunto de protocolos que permite, ya de forma sencilla, intercambiar enlaces a webs con fotos de gatos.
1995: Los estadounidenses se acostumbran a comprar “online” comida para gatos. Se establecen los primeros protocolos de pagos seguros. Nace Amazon.
2005: El vídeo de un gatito quedándose dormido sobre su plato de comida es comprimido en formato Flash y publicado en una web que permite a los usuarios intercambiar vídeos similares. Ha nacido YouTube.
2006: Un gato encima de un teclado deja un mensaje de 140 caracteres. Nace Twitter.
2010: Un trabajador pierde, de media, 7,2 horas semanales viendo fotos de gatitos en la Red.
2011: Tras la implantación de YouTube y la web 2.0, el intercambio de fotos y vídeos de gatos crece exponencialmente conduciendo Internet al colapso.

6 de marzo de 2011

Indolencia

Animado por una nueva hamija, recupero esta entrada un poco antigüilla, pero de candente actualidad


No es lo mismo que pasividad, ni lo mismo que indiferencia. Es indolencia, o la aparente falta de reacción ante estímulos externos.


Por poner unos ejemplos:
  • Llega uno tan contento porque tiene una buena noticia y, siguiendo aquél dicho húngaro de "una alegría compartida es doble alegría, una pena compartida es media pena", va a contárselo a quien uno aprecia y valora. Y la respuesta es: "hum"
  • O bien, recibe uno la noticia de que ha encontrado el trabajo que buscaba y que así puede sacarse el carnet de conducir, y la respuesta es un tremendo reproche por no haberlo hecho antes
  • O bien, habla uno con su socio porque ha cobrado, tiene un cliente nuevo, o un trabajo que puede ser oneroso, y la respuesta es: "quillo te dejo que tengo que ir a cantar".
  • O bien, en un arranque de romanticismo exacerbado que uno no acostumbra a tener (al menos constantemente) se dice algo así como "me alegro de hablar contigo, me ha hecho mucha ilusión que me llames", y la respuesta es: "valeeeee, mañana hablamos".

  • O bien, se consiguen unas disputadas entradas para un evento, espectáculo, concierto u ópera, se ofrecen a las personas que más predispuestas estarían a asistir, y la respuesta general es: "eskehekedao" (eso sí, a los conciertos con invitación o pagando, esos se llenan: alucinante)
  • O terminas la carrera que te ha costado sangre, sudor y lágrimas, lees el TFC tras tres años preparándolo, y lo más agradable que te dicen es "ahora a buscar trabajo" (llevo tres años trabajando, imbécil)
  • O, por qué no decirlo, llevas años levantando un proyecto empresarial en medio de la crisis más jodida de los últimos 80 años, sin pedirle nada a nadie, buscándote la vida, cumpliendo varios sueños de décadas, cuando alguien cercano a ti te pregunta: "¿pero tú en qué trabajas? Búscate un empleo en el que cobres cada mes".
Con lo cual, para tratar de entender esta actitud indolente tan extendida últimamente, me quedan dos opciones: o todo el mundo se ha hecho budista extremo o ha abrazado la filosofía zen y ni siente ni padece, o bien es que se tiene miedo a exteriorizar las emociones, sobre todo las positivas.


Y yo me pregunto, ¿por qué cojones nos hemos vuelto tan políticamente correctos, tan imperturbables, tan jodidamente indolentes? ¿Por qué tenemos tanto miedo a exteriorizar emociones positivas? (mira qué bien que se muestran  las negativas a través de la mala baba) ¿Por qué la vehemencia a la hora de mostrar emociones por las buenas noticias ajenas parece haberse convertido en un síntoma de debilidad hacia uno mismo, con tanto miedo a sentirse juzgado por sentir alegría?



De verdad que no lo entiendo. Me viene cualquier amigo o pareja con alguna historia, por pequeña que sea, a contármela, y lo mínimo que hago es dar la enhorabuena, y/o felicitar por lo bien que lo ha hecho, y/o valorar las virtudes de conseguir algo que parecía improbable, no digamos si era imposible que lo consiguiera. Aunque claro, este es el típico acto del que todo el mundo se queja de "los demás", pero pocos se atreven a hacer balance del comportamiento propio. Aunque bien que gusta que se impliquen en los asuntos propios... O no, ya no sé qué pensar.


Por algo será que algunos nos quejamos porque parece que "los demás" ya no tienen sangre en las venas, que nos miran raro cuando decimos en voz alta que parece que la deshumanización de las personas en forma de ausencia de emociones viene de la mano de la sociedad acelerada. Pero me parece que el nivel de indolencia ha llegado a unos límites en los que ya ni merece la pena decirlo. Y si se exterioriza parece que eres un quejica.


Queda una tercera opción, que me asusta sólo de pensarla: cada vez más, nos la suda lo que les pase a los demás, sea bueno o malo. Vivimos enterrados cada vez más en nuestro propio egoísmo, en nuestras propias preocupaciones, que trabajo, dinero, hipoteca, estudios, etc nos carcomen por dentro nuestra empatía, nuestras emociones.


Lo peor es que vemos injusticias constantemente a nuestro alrededor, momentos y situaciones en los que, a quien le hierve la sangre, no puede evitar reaccionar, responder, actuar. Pero no, parece que lo más cómodo es mirar hacia otro lado, hacer como que no pasa nada o usar el manido "passsso del tema", como si la lealtad fuera un artículo de lujo, metiendo en el mismo saco a atacante y atacado, no vaya a ser que nos salpique o nos confundan con alguno de ellos. Por si acaso, escondo la cabeza, que no va conmigo.



Para tratar de evitar que este mal llamado indolencia se extienda y nos terminemos de deshumanizar, me gustaría lanzar un mensaje, no de paz como Coca-Cola, sino de empatía sin esperar recibir nada a cambio.


Propongo desde aquí que todos demos más palmaditas en la espalda a "los demás" cuando nos cuenten algo positivo, algo que les beneficie a ellos solamente, algo de lo que no saquemos tajada o nos beneficie a nosotros, sólo a ellos. Y si de paso, las palmaditas vienen acompañadas de felicitaciones, valoraciones, o simplemente una sonrisa y una palabra de apoyo, mejor que mejor. Pensad que si sois confidentes de una alegría de alguien, siempre es porque para ese alguien sois importantes o alimenta su propia alegría con la vuestra.


Y es que siempre sienta bien un reconocimiento, por pequeño que sea, aunque sea un breve "me alegro por ti, estoy orgulloso, tú puedes" o alguna frase hecha semejante, para levantar ánimos y moral, y tener un acicate más a los que uno mismo ha de plantearse diariamente para no mandar a la mierda todo y empezar con otra cosa.


Así que, desde este pequeño rinconcito de internet, daros por animados, palmeados, abrazados y felicitados por lo que coño sea que esteis haciendo para mejorar vuestra vida, ser más felices o, qué coño, ganar más pasta y sentiros más realizados con vosotros mismos. El simple hecho de que movais el culo para mejorar en vez de ir tirando tiene mucho más mérito que cualquiera de los éxitos que consigáis, y siempre tendrá mucho más valor que quedarse quieto quejándose de el asco que da todo alrededor y la mierda de vida que tenemos.


Y es por ello, mis queridos y escasos lectores, que estoy tremendamente orgulloso de vosotros :) ¡Luchemos contra la indolencia!



Es que si no, veo que, en no mucho tiempo, nos vamos a convertir todos en seres indolentes, sin más preocupaciones que nosotros mismos y nuestras jodidas miserias, sin empatía, cual romulanos que saludan separando los dedos medio y anular, sólo que sin fingir que nos importa nada que no nos beneficie.


Porque la triste verdad será esa, que no nos importa.

16 de enero de 2011

Gaticos

El crecimiento de internet en los últimos años (internet 2.0 que llaman los entendidos) no se puede entender sin la presencia de nuestros compañeros de fatigas durante los últimos miles de años, los gatos. Los egipcios lo sabían, los mesopotamos también. Las brujas y la sabiduría popular fomentaron el respeto (sembrando el embrión del miedo también) hacia los mininos. Incluso en el acervo cultural español se continuó con las coñas hacia estos pequeños felinos en época de hambre e ingenio: “que no te den gato por liebre”, “tengo más sueño que una cesta gaticos”, “tienes más vidas que un gato”, etc.


A lo que voy… ¿No son adorables los mininos? ¿No son fotogénicos?


Pues sí… Pero personalmente estoy un poco harto del tanto gatico suelto por Internet provocando sentimientos que las noticias de hambruna, guerras e injusticias institucionales no provocan en la prensa diaria.

Hace años tuve una novia que me preguntó si yo me ponía en “modo gato”. Ante mi evidente cara de perplejidad, me aclaró que había gente que lo hacía. En mi imaginación empezaron a formarse espantosas imágenes de gatos de metro ochenta barrigudos lamiéndose las patas exclamando lastimeros maullidos (ni por un momento pensé en estilizadas Catwomans sonrientes forradas de cuero negro, I promise!). Mi desconcierto siguió con una breve explicación del llamado “modo gato”: observación displicente, contoneo irreverente, irreverencia irrespetuosa, ronroneo egoísta…

Pues va a ser que no. No es que sea más de perros, es que Garfield tiene su gracia, pero es un capullo integral. Además, yo soy más de dragones (el gato de Chershire es una excepción). Como dice el maestro Terry Pratchett, “En el pasado los gatos fueron adorados como dioses y todavía no lo han olvidado”.

Lo sorprendente es que después de esta aclaración comprobé que la gente más hija de puta que he conocido son orgullosos/as poseedores/as de gaticos, de género femenino a ser posible (aclaro, esto no quiere decir que todos los poseedores de gatos lo sean). “Gatas”, que son dueñas de la casa mientras su dueño/a paga la hipoteca. El “carácter gatuno” es aprendido, los gatos se lo enseñan a sus dueños en dos días. Y el método infalible: si rompes algo valioso, ronronea; cualquiera te lo perdonaría.

En fin, que si estás un poco harto de tanto gatico, tanto “modo gato”, tanto LolCat en los foros, tanto ronroneo de novios/as que te la han jugado, de la fotogenia inherente a los mininos y de la pesadez de sus dueños, hazte fan de esta página y nos echamos unas risas (gatunas, concretamente). 

Tú lo sabes, Futurama lo sabe.


PD: Abstenerse gente sin sentido del humor que desconoce el significado del término ‘ironía