21 de octubre de 2012

Reading is sexy


En la era en la que el papel parece que apunta a su inminente final, quiero reivindicar la presencia de estos sujetos que, gracias a Gutenberg, revolucionaron la cultura desde el Renacimiento y homogeneizaron la transmisión de valores, ideas y espíritu crítico, es decir, cultura, desde L'Encyclopédie. Son los libros, amigos, esos elementos que los sesudos estudiosos de comunicación y semiótica redefinen como tablets sin pilas, y que los niños de hoy describen como un iPad que no funciona.


Además de mi querencia de sobra conocida por los libros, no puedo evitar que se me revolucionen las hormonas y empiece a salivar cuando veo cierto tipo de estampas que difícilmente pueden ocurrir con e-books. Hoy en día los libros son accesorios 'vintage', e incluso retro, pero aún así se me ocurren múltiples escenarios eróticos con libros de por medio. Tanto con su presencia física como por las historias que contienen.




Porque ya deberíamos saber que la ignorancia, o en su defecto, no leer, lo que provoca es la idiotización de una sociedad cada vez más anestesiada y con menos interés en lo que ocurre a su alrededor, de las decisiones que toman otros por ellos y de la capacidad crítica para tener opiniones propias.

Leer no es una actitud de pijos y gafapastas, esos que venden la pose, la frase aprendida o tienen una cita para todo que empieza por "como decía nosequién..." aparentando una cultura aprendida pero no asimilada. Leer es educarte y hacer funcionar tu cerebro, lo que te hace ser quien eres. Es introducir ideas en tu cabeza, racionalizarlas y aceptarlas o no como propias. Es adquirir una actitud crítica en la que el principio de autoridad pueda cuestionarse. Es, en definitiva, nunca dejar de aprender.



En la campaña que mantienen los amigos de Jot Down para difundir la cultura desde un punto de vista erudito pero poco académico, se encuentra este mismo lema de "Reading is sexy" que nos ha gustado a todos. Incluso, la voluptuosa Sofía Vergara nos anima a no juzgar el libro por su cubierta:


En cualquier caso, sea por algunas bibliotecarias suecas, sea por la conceptualización erótica que se le puede llegar a dar a la literatura, a las pruebas me remito. 

Lean y disfruten, amigos. Porque, ya saben, leer es jodidamente sexy

Nota: casi todas las imágenes sacadas de aquí














































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